CREENCIAS LIMITANTES
Propongo un pequeño ejercicio de reflexión:
durante solo un día, pon atención a todas las cosas que dices, y toma nota
(mejor anotándolo) de todas las veces que tus palabras te limitan: “no puedo”, “no
tengo tiempo”, “es imposible”, “esto no se puede hacer”…
Probablemente te sorprenderá la
cantidad de veces que te autolimitas al cabo de un solo día.
Somos como el elefante del cuento:
Cuento del elefante encadenado
(Jorge Bucay):
https://www.youtube.com/watch?v=VwVWeii477A
Me encanta este cuento. Doy gracias
desde este humilde post al Sr. Bucay por su contribución a que entendamos el
poder de nuestras creencias.
Habría mucho que hablar sobre el
poder de las palabras.
Nos expresamos como pensamos, y
pensamos como sentimos. Somos energía vibrando en un Universo que vibra, y todo está relacionado, lo de dentro y
lo de fuera (“como es arriba, es abajo”). Somos
los creadores de nuestra realidad, esto es algo que ha demostrado la física
cuántica y de lo que cada vez más personas son conscientes.
Esto tiene muchas implicaciones
importantes: si algo no va bien en mi vida, en vez de mirar alrededor para
buscar culpables, tengo que mirar dentro de mí. Tengo que preguntarme qué
decisiones he tomado hasta ahora que me han traído hasta aquí. Tengo que
analizar cuáles son las creencias desde las que fabrico y manejo mi realidad.
Tengo que asumir la responsabilidad de lo que estoy viviendo y dejar de
justificarme y lamentarme. Tengo que tomar decisiones y ponerlas en práctica.
Vamos a poner un ejemplo tomado del
día a día de la consulta: un caso tipo
de estreñimiento. Lo primero que hay que decir es que el estreñimiento es
algo diferente para cada persona: hay una gran distancia entre ir al baño todos
los días aunque con dificultad, y pasar hasta una semana sin ir al baño. Hay
personas que son estreñidas y no le dan mayor importancia, pero la mayoría está
muy “preocupada” por su funcionamiento intestinal (“preocupada”, pero sin
ocuparse de él).
El perfil más habitual de la
persona estreñida es una mujer joven, con hijos y “sin tiempo”. El trabajo, sus
múltiples obligaciones, su familia, la casa… todo su entorno se confabula para
impedir que ella pueda ir al baño a diario. Así es como lo suelen manifestar. A
menudo hago un instante de silencio después de la frase: “no tengo tiempo de ir
al baño”, solo para permitir a la paciente que reflexione sobre lo que ha
dicho. De la misma forma que es necesario comer todos los días, es necesario
evacuar todos los días. No puede haber excusas para ello. Pero basta que la
paciente crea que no tiene tiempo para que no lo tenga. En su realidad, todo lo
demás es más importante que su limpieza intestinal.
El estreñimiento suele ser
resultado de muchas causas. El tipo de dieta, la ingesta de líquidos, el
ejercicio… incluso la respiración influye. Pero en los estreñimientos crónicos
y pertinaces hay un trasfondo emocional que se puede explorar porque suele
estar asociado: el miedo a soltar.
Saludos y hasta el próximo
post.