SOBRE EL AGUA DE NUESTRO CUERPO
Resulta que el agua tiene memoria. Su simple estructura
molecular (H2O) es capaz de crear configuraciones inestables llamadas
“clusters” (racimos), que almacenan información. Toda la información de la tierra.
Resulta que el agua responde a las emociones humanas. Hay un montón de
investigadores en Rusia, Japón, USA, Europa… llegando a conclusiones
inexplicables y maravillosas.
EL PODER DEL AGUA
https://www.youtube.com/watch?v=ZwnsP1hH8k4
Dependiendo de nuestra edad, los seres humanos tenemos un 70
– 90% de agua. En realidad, todos los seres vivos somos contenedores de agua. Y
el agua de nuestro cuerpo almacena la información que nos hace ser quienes
somos. La información genética, la información de nuestro aprendizaje, de
nuestras creencias, lo que nos hace felices, lo que nos pone tristes… nuestro
agua nos mantiene vivos, circula por nuestras venas, forma parte de la
estructura de nuestro ADN, está dentro y fuera de nuestras células…
Prestemos entonces un poco de atención al agua de nuestro
cuerpo.
Nuestro cuerpo
necesita agua
Hay muchos pacientes que reconocen que no beben más de un
par de vasos de agua al día. Sencillamente “no tienen sed”. A ellos va
especialmente dedicado este post.

Un adulto de peso medio necesita, de forma basal, entre 2500
y 3000 cc de líquido al día. Esa es la necesidad básica, es decir, sin gasto
“extra”. Un gasto extra puede ser la fiebre, otro puede ser la diarrea, y otro
las altas temperaturas que estamos viviendo este verano, que aumentan
notablemente las pérdidas de líquido por transpiración, aunque no estemos
sudando copiosamente. En estos casos el aporte de líquido debe ser superior
para compensar las pérdidas.
Así que estamos hablando de 3 litros al día. Suponiendo que
con las comidas incorporemos medio litro (lo que muchas veces es mucho
suponer), tenemos que beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día. No muchas
personas hacen esto.
¿Qué hace nuestro
cuerpo cuando no recibe aporte suficiente de agua?
Nuestro organismo es un inteligente gestor de lo que le
aportamos. Es muy importante ser conscientes de esto, ya que ingerimos cada día
mucha basura, y luego no entendemos por qué nos sentimos mal o nos ponemos enfermos.
Cuando el cuerpo no dispone de agua suficiente para
compensar las pérdidas (transpiración corporal, orina, líquidos del tubo
digestivo, heces…) la economiza y la reserva para los órganos vitales: mantiene
la función cerebral, la función cardíaca y la tensión arterial, conserva la
función renal… y no queda mucho líquido para el aparato digestivo.
Sin embargo, la función digestiva adecuada necesita agua.

Ante un aporte insuficiente de líquido, el trabajo de
nuestro colon se complica y las deposiciones se deshidratan en exceso. Esto es
una causa fundamental de estreñimiento y de deposiciones muy duras que pueden
lesionar el tracto de salida, favoreciendo la aparición de fisuras anales y
hemorroides. Por otra parte, el tránsito se enlentece, lo que tiende a retener
los gases de la digestión y provoca hinchazón abdominal y muchas molestias tras
las comidas.
Esta no es la única causa del estreñimiento. Hay muchas más,
que iremos repasando en próximas entradas.
Feliz verano y hasta el próximo post.