VISUALIZACION CURATIVA
Hay un requisito importante para poder practicar este método
de curación, que es considerarlo posible. Desde una visión materialista de la
existencia, este procedimiento carece de fundamento. Así que dedicaré un
párrafo a expresar cual es el contexto en el que la visualización curativa
tiene posibilidades de ser eficaz.
Tenemos que partir de la base de que somos algo más que un
cuerpo físico. De hecho, más que un
cuerpo físico portador de un alma, somos un espíritu (una forma de energía)
temporalmente encarnado en un cuerpo físico. La física cuántica demuestra
que en realidad vivimos en un Universo
energético, no físico, y son nuestros sentidos los que nos hacen percibir
la realidad como la percibimos. Pensemos en esto: toda la materia está
constituida en última instancia por átomos y partículas subatómicas, que son en
su mayor parte energía.
Con esta premisa en mente, no es difícil suponer que las
fluctuaciones de nuestra energía puedan provocar cambios en la materia. Esto
sucede continuamente, seamos conscientes de ello o no. La visualización propone aplicar la consciencia para contribuir de
forma activa y responsable a nuestra propia curación. No significa
renunciar a otros posibles métodos terapéuticos, sino complementarlos y
hacerlos más eficaces.
Este PDF, disponible en Internet, explica este tema de forma
muy didáctica:
¿Cómo se aplica la
visualización curativa en la práctica?
Se trata de poner la atención en nuestro objetivo desde la
relajación, e imaginar el resultado que deseamos. Es por tanto, un proceso de creación: con la mente y
la emoción, diseñamos y elaboramos la realidad que queremos.
Ejemplo de
visualización curativa
Vamos a poner un ejemplo para que se entienda mejor.
Utilizaremos una situación muy frecuente, como es el postoperatorio de una hernia inguinal. Imaginemos una persona
recién operada de una hernia inguinal que quiere participar activamente en su
recuperación, integrando este método con los otros indicados por su cirujano
(como los analgésicos o el reposo relativo).
Partimos de la base de que esta persona ha sido
convenientemente informada sobre su patología: qué es una hernia inguinal, por
qué debe operarse y cómo se lleva a cabo la intervención. También es importante
su confianza en el cirujano que la realiza. Todo esto influye en el resultado
tanto como una técnica correcta, por lo que hemos comentado al principio.
Imaginemos a esta persona recién operada, tumbada en su cama
o en su sofá, relajada y dispuesta a realizar su primera sesión de
visualización curativa. ¿Cuáles son los pasos a seguir?
1. ATENCIÓN
CONSCIENTE
Se trata de “apartar” los pensamientos y poner la atención en la zona anatómica de la intervención: en este caso, en
la región inguinal operada. “Apartar” los pensamientos no es pelearse con
ellos, es simplemente no hacerles caso. Puede ser útil imaginar una pantalla
por la que pasan los pensamientos como frases o palabras sueltas y hacer que
poco a poco la pantalla se vaya quedando vacía.
Lo siguiente es “centrar la emoción”. ¿Qué siento acerca de
esta operación? Supongamos, para simplificar el ejemplo, que mi emoción es
positiva: estoy contento de haberme operado por fin y no tengo dudas sobre la
cirugía. (Si esto no es así, se puede solucionar también hasta conseguirlo).
Imagino la superficie de un lago que es el conjunto de mis emociones y respiro
suavemente hasta conseguir una superficie totalmente lisa y brillante.
Ahora tenemos al paciente
relajado y con su consciencia puesta en la región inguinal operada.
2. VISUALIZACIÓN
Dibujo en mi mente la región inguinal. No importa que no sepa
anatomía. Imagino los planos musculares, los tejidos aponeuróticos, las
arterias, las venas y los nervios cruzando entre ellos, el sitio donde estaba
el orificio de la hernia, la malla que seguramente me habrán puesto para
reparar el orificio, los hilos de sutura que habrán empleado para fijar la
malla y cerrar los planos por encima de ella… todo, hasta la herida de la piel.
Y bajo un poco: imagino las células que componen los
tejidos que acabo de describir. Las células musculares, los fibroblastos
(que son las células del tejido de reparación), las células vasculares, los
adipocitos (células de la grasa)… e imagino la intensa actividad reparadora que
ha originado la operación. Veo las células como si fueran un grupo de gente
increíblemente organizada y eficaz que tiene el único objetivo de restaurar los
daños provocados por la cirugía. Veo las terminaciones nerviosas que llevan la
sensación de dolor. Veo las sustancias que se forman en las terminaciones de
los capilares sanguíneos para impedir la hemorragia…
3. CURACIÓN
Con la consciencia en la región
inguinal operada, enciendo en mi mente
un foco de luz dorada y la llevo hasta ahí. La luz tiene increíbles
propiedades sanadoras. Veo como se iluminan los tejidos y las células, y veo
como la luz hace crecer hasta el infinito su capacidad de recuperación. Las
células trabajan mucho mejor ahora, el tejido fibroso se forma más firme y
seguro, las terminaciones nerviosas se regeneran y dejan de ser estimuladas por
las sustancias que producen dolor, la sangre que se pudo acumular durante la
operación es retirada eficazmente por las células encargadas de ello…
Mantengo en mi mente la escena de
este grupo maravilloso, que trabaja sin descanso, iluminado por mi energía
dorada, y veo cómo poco a poco todo vuelve a la normalidad. Todo, salvo que ya
no hay hernia.
4. AGRADECIMIENTO
Esto es muy importante, porque
todo lo que nos ocurre en la vida es aprendizaje, y como tal debe ser recibido.
El agradecimiento es necesario siempre, y además se acompaña de una sensación
interna de armonía muy reconfortante.
Así que para terminar la sesión, agradezco a todas y cada una de las células de
mi cuerpo (porque somos un todo y como un todo participamos en la curación
de cualquier parte de nuestro cuerpo) que
estén colaborando para que juntos superemos cuanto antes este trance. Y
agradezco a la luz dorada de mi consciencia el “chute” de energía que ha
proporcionado para mi curación.
Esto solo ha sido un ejemplo. En realidad el método es lo de
menos, se pueden imaginar miles. Lo importante es la focalización y la
intención. Con tiempo y práctica, uno se da cuenta de que la visualización
consciente es más una manera de vivir que otra cosa.
Hasta aquí el post de hoy.
Un abrazo a todos mis lectores y mis sinceros deseos de que
tengáis una Nochebuena y una Navidad muy felices (y lo más sanas posible…)