LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

La cárcel de las palabras

Empezamos
este post recomendando con vehemencia que veáis este video:

Samadhi 2017 “Maya, la
ilusión del yo”

https://www.youtube.com/watch?v=Bw9zSMsKcwk

Es
interesante y maravilloso por muchos motivos, pero en este caso lo menciono
porque describe muy bien el poder de las palabras. Muchas veces no somos
conscientes. Cuando alguien me nombra, me encierra en ese nombre y anula el
resto de mis infinitas posibilidades. Nos damos un nombre sin darnos cuenta de
hasta qué punto eso nos limita. Cuando le decimos a un niño que un pájaro es un
pájaro, de alguna forma esta información destruye una parcela de magia de su
vida: la que hacía del pájaro un ser especial, uno pequeño, liviano y capaz de
volar. Lo que nombramos se vuelve cotidiano y esperable, se materializa, se
pone de este lado.

Esto me
recuerda “La historia interminable”, un libro y una película “para niños”. El
argumento es un niño maltratado por sus compañeros (está muy “de moda” esto)
que se refugia en la lectura de un libro mágico. En el libro, todo el reino de
Fantasía está siendo destruido por “la nada”, que es un vacío tenebroso que
acaba con todo. Al final, el niño protagonista consigue salvar Fantasía
nombrando a la Emperatriz Infantil, que es una niña que la gobierna. En una
emotiva escena final, ella le pide llorando “que le dé un nombre”. El grita “Hija
de la luna”, y Fantasía se salva.

Hay una
interesante sabiduría oculta en este argumento: las palabras sirven para crear.
Pueden crear miedos, cárceles, vidas destrozadas, horrores sin fin… o pueden crear
infinita belleza.

 “Y Dios dijo: hágase la luz. Y la luz se hizo”

Génesis 1:3



Urgente versus importante

¿Y por qué
he empezado hablando del poder de las palabras? Porque quería reflexionar sobre
“lo urgente” y “lo importante”. Dos palabras. Para mí siempre han sido muy
distintas, pero el otro día descubrí que hay personas para las que son casi
sinónimos.

Es un
momento especialmente bueno para esta reflexión, porque me he quedado sin
conexión a Internet. Desde anoche “estoy desconectada”. En esta situación, no
puedo hacer nada de “lo urgente”. Pero puedo hacer casi todo “lo importante”.
Como escribir este post (aunque tenga que esperar un poco a que llegue el
técnico para subirlo al blog).

¿Qué es “lo
urgente” para mí? Lo que reclama nuestra atención inmediata y nos obliga a responder
en un plazo de tiempo mínimo. La mayoría de las personas en nuestra sociedad
vive lidiando a diario con miles de asuntos “urgentes” que tienen que ver con
el trabajo, con los padres, con los hijos, con otras personas, con la
administración, con la infinita red que nos colocan alrededor desde que
nacemos… ¿Cuántos de esos asuntos son verdaderamente importantes?

¿Qué es “lo
importante” para mí? Lo que haría hoy con toda seguridad si supiera que voy a
morir esta noche. Lo que hace de este día un día especial (por ejemplo, no
tener conexión a Internet en este momento, que está resultando muy
productivo…). ¿Qué haría ahora si este fuera mi último día?

Estos
tiempos tan difíciles que nos toca vivir parecen diseñados con la intención de “ponernos
a prueba”. ¿Quién sabe si no será así realmente? Por eso creo que es
fundamental que al abrir los ojos cada mañana (al renacer del sueño nocturno,
que es como un simulacro de muerte que se repite todos los días para que
vayamos aprendiendo…) le dediquemos un segundo a pensar qué es lo
verdaderamente importante para cada uno de nosotros en ese día. Y que ese
pensamiento no se pierda luego en la vorágine de las “cosas urgentes”.

Saludos.
Hasta el próximo post.

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