EL DESDE DONDE

Estábamos de vacaciones en Asturias. Fuimos a comer a un sitio en
Rioseco que hacía dos años nos había gustado mucho. Como “nunca segundas partes
fueron buenas”, esta vez la cosa no fue tan bien. Nos hicieron esperar mucho a
pesar de que no había nadie, la comida dejó mucho que desear (lo que no es nada
frecuente en Asturias) y encima fue muy caro. Comí a disgusto. Por la tarde –
noche se me puso un incómodo dolor epigástrico que no cedía a “remedios
naturales” y que se mantuvo imperturbable hasta que recapitulé el episodio y
comprendí el DESDE DONDE de esa comida… entonces desapareció

Al menos tan importante como la cantidad y la calidad de los
alimentos es “desde donde” los comemos. Muchas veces los pacientes me dicen que
no entienden por qué el mismo alimento “unas veces me sienta bien y otras
fatal”. Es obvio que hay otros factores que influyen en nuestra forma de
gestionar lo que comemos. Nuestro organismo no se comporta siempre igual porque
nosotros no estamos siempre igual y porque los estímulos no siempre son los
mismos (aunque el alimento sea el mismo).

Existe una disciplina en auge que es la
PSICONEUROENDOCRINOINMUNOLOGIA (PNEI). Esta palabra tan larga y compleja en
realidad describe algo bastante sencillo: todo en nosotros está conectado.
Ninguna parte de nuestro cuerpo es independiente de las demás, todo lo que nos
pasa, nos pasa en todo lo que somos. En realidad el cuerpo, esta manifestación
física tridimensional, es el último estabón de la cadena energética donde
“ocurren” las cosas, donde se mueve la energía.

Miguel Valls explica esto en sus videos:

https://www.youtube.com/watch?v=ff4L49o5Zio

Todo lo que hacemos, lo que decimos, nuestras decisiones…
cada gesto y cada paso, tiene un origen, un DESDE DONDE. A veces el desde donde
está oculto en nuestro subconsciente, y produce “actos fallidos”: se trata de
esas veces que hacemos cosas “sin saber por qué”, puede que no muy acordes con
la conveniencia social del momento. Muchas veces el desde donde de nuestros
actos es una mezcla de todo lo que somos (creencias, aprendizaje, hábitos…), y
del crecimiento en el que avanzamos.

El tema es muy amplio. Pero quiero centrarme en la
alimentación. ¿DESDE DONDE COMEMOS?

¿Cómo solemos comer la mayoría de nosotros? (esta vez no nos
fijaremos en los alimentos, sino en el entorno del momento de comer)

– 
Sin hambre (comemos porque es la hora de comer)

– 
Deprisa. Muy deprisa

– 
Sin masticar apenas

– 
Hay quien es incapaz de decir lo que ha comido
cinco minutos después de acabar

– 
Viendo la TV (violencia, malas noticias,
desastres, personas sufriendo, personas haciendo sufrir a otras, políticos incompetentes,
muchas estupideces…)

– 
Viendo el móvil (trabajo, inconvenientes,
problemas, relaciones deterioradas, malas noticias que nos afectan más…)

– 
Pensando en algo, y sintiendo algo

– 
Acompañados de otras personas con las que no
siempre tenemos una buena relación

– 
Hablando

Y esto un par de veces cada día, todas las semanas, de todos
los meses, de todos los años de nuestra vida… ¿puede sorprenderle a alguien que
su aparato digestivo se queje de vez en cuando? 

¿Qué quiero decir con todo esto? Que al menos tan importante
como lo que comemos es CÓMO LO COMEMOS (en lo externo), y DESDE DONDE LO
COMEMOS (en lo interno). Que el momento de la comida es muy importante en todos
los sentidos. Se trata de introducir en nuestro cuerpo (en nuestro “templo
sagrado”) algo que acabará formando parte de él (y aquí habría muchísimo que
hablar de tóxicos, pero me conformo con dejaros un enlace)

Contaminación interna
por compuestos tóxicos en los alimentos – Dr. M. Porta

https://www.youtube.com/watch?v=9G_WzlBMkrg

UNA PROPUESTA

Permite que tu cuerpo reciba tu próxima comida como un
maravilloso regalo. Espera a tener hambre para comer. Apaga la TV y el
teléfono. Siéntate en silencio delante del plato (solo un plato, no se necesita
más…), obsérvalo, huélelo, agradécele lo que va a aportarte, y come despacio
masticando cada bocado sin pensar en nada que no sea ese sabor, esa textura, esas
sensaciones en tu boca… y el alimento llegando a tu estómago y empezando el
proceso de la alimentación, tan complejo y tan mágico. No hables.

Come esa comida y también ese momento de presencia, de
encuentro contigo mismo. Come el agradecimiento de tu estómago que apacigua la
sensación de hambre. Come el agradecimiento de cada una de tus células por el
alimento que reciben.

Come como si fuera la última comida de tu vida… por cierto,
¿cómo sabes que no lo es…?

MEDITACIÓN MANZANA

http://149.12.64.136/1453834156/meditacion-manzana/

Un saludo y hasta el próximo post


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