{"id":825,"date":"2022-08-12T18:42:13","date_gmt":"2022-08-12T18:42:13","guid":{"rendered":"http:\/\/elenaortizoshiro.com\/?p=825"},"modified":"2022-08-12T18:42:13","modified_gmt":"2022-08-12T18:42:13","slug":"no-hacer","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elenaortizoshiro.com\/?p=825","title":{"rendered":"NO HACER"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>\u201cSe\u00f1al\u00f3 un arbusto grande y me dijo que fijara mi atenci\u00f3n, no en las hojas, sino en las sombras de las hojas\u2026 Repiti\u00f3 una y otra vez, susurrando en mi o\u00eddo derecho, que \u201cno hacer lo que yo sab\u00eda hacer\u201d era la clave del poder. En el caso de mirar un \u00e1rbol, lo que yo sab\u00eda hacer era enfocar inmediatamente el follaje. Nunca me preocupaban las sombras de las hojas ni los espacios entre las hojas. Sus recomendaciones finales fueron que empezara a enfocar las sombras de las hojas de una sola rama para luego, sin prisas, recorrer todo el \u00e1rbol, y que no dejara a mis ojos volver a las hojas, porque el primer paso deliberado para juntar poder personal era permitir al cuerpo \u201cno hacer\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>VIAJE A ITXLAN \u2013 Carlos Castaneda<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"886\" height=\"664\" src=\"http:\/\/elenaortizoshiro.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/image.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-826\" srcset=\"http:\/\/elenaortizoshiro.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/image.png 886w, http:\/\/elenaortizoshiro.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/image-300x225.png 300w, http:\/\/elenaortizoshiro.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/image-768x576.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 constituye la raz\u00f3n de ser de una taza? El espacio vac\u00edo de su interior. Ese espacio es lo que hace que la taza sea capaz de contener cualquier cosa. Es lo que da sentido a su existencia. Es decir, el sentido de la taza empieza donde acaba la materia de la taza, o la taza propiamente dicha.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que nos hace \u00fanicos es el espacio que nos separa de los dem\u00e1s. En cierto modo esto es una humilde reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo trascender la dualidad. Nada es del todo bueno o del todo malo. Nada es del todo blanco o del todo negro. Las personas que no me gustan pueden estar asumiendo la misi\u00f3n de mostrarme aspectos de m\u00ed misma que debo superar, sobre los que debo trabajar. La existencia entera es un aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Juan le habla a Carlos Castaneda sobre observar \u201cla sombra de las hojas\u201d. No hay nada de absurdo en esa recomendaci\u00f3n: cuando me concentro en algo tan sutil, de alguna forma obligo a mi cerebro a estar atento a eso, y no al resto de las cosas que continuamente tenemos en la cabeza. Es un ejercicio de atenci\u00f3n, y adem\u00e1s es un \u201cno hacer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las personas solo entendemos nuestra vida en funci\u00f3n de lo que hacemos. Todo el tiempo hacemos. Afortunadamente, el sue\u00f1o nos rescata durante un n\u00famero de horas cada d\u00eda de esa actividad fren\u00e9tica. En realidad, aunque no hagamos, siempre estamos \u201cpensando en hacer\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 tiene tanto sentido parar de hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, porque rompe la rutina. Un cerebro que siempre sigue las mismas pautas no crea nuevos circuitos neuronales, no se desarrolla, no imagina, no inventa. Tampoco resuelve problemas porque intenta hacerlo desde los patrones que los han originado. \u201cParar el mundo\u201d con un \u201cno hacer\u201d abre la puerta a versiones de nosotros mismos que ni siquiera podemos imaginar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n porque la hiperactividad del hacer no permite que conozcamos a nadie, y menos que nos conozcamos a nosotros mismos. No hay tiempo para eso. Eso requiere: 1\u00ba Capacidad de observaci\u00f3n y de escucha, y 2\u00ba Cierto grado de empat\u00eda. Es decir, ausencia de juicio y un cierto grado de capacidad de trascender la dualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo no es como es sino como lo hacemos. O como dejamos que nos lo hagan, porque no sabemos que la fabricaci\u00f3n del mundo est\u00e1 en marcha, o porque \u201cno tenemos tiempo\u201d de prestar atenci\u00f3n a \u201cesas cosas\u201d. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>Dedicado a la familia m\u00e1s maravillosa que existe en el mundo: la m\u00eda. Gracias por existir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Saludos. Hasta el pr\u00f3ximo post.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSe\u00f1al\u00f3 un arbusto grande y me dijo que fijara mi atenci\u00f3n, no en las hojas, sino en las sombras de las hojas\u2026 Repiti\u00f3 una y otra vez, susurrando en mi o\u00eddo derecho, que \u201cno hacer lo que yo sab\u00eda hacer\u201d era la clave del poder. 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